
Comprar una vivienda sigue siendo uno de los grandes objetivos vitales de muchas personas y familias en España. Y aunque el mercado inmobiliario, los tipos de interés o los precios influyen en la decisión, hay un factor que depende en gran parte de ti: tu capacidad de ahorro.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que los hogares españoles mantienen una tasa de ahorro en torno al 12 % de su renta disponible bruta en términos ajustados. Es decir, como sociedad, seguimos reservando una parte relevante de nuestros ingresos para el futuro.
1. Ten claro cuánto ahorras realmente
Muchas personas creen que ahorran, pero no saben exactamente cuánto.
Suma todo lo que ahorras al mes
Divídelo entre tus ingresos netos mensuales
Multiplica por 100
Así sabrás tu tasa de ahorro personal.
Como referencia, moverte entre el 10 % y el 15 % es un rango saludable si tu situación lo permite. Si estás por debajo, no pasa nada: siempre hay margen de mejora.
2. Ahorra primero, gasta después
Uno de los errores más comunes es ahorrar “lo que sobra”.
El problema es que muchas veces no sobra nada.
Programa una transferencia automática justo cuando cobres
Destina un porcentaje fijo a tu ahorro
De esta forma, el ahorro se convierte en una prioridad y no en una consecuencia. Cuando ese dinero no está disponible para el gasto diario, la disciplina financiera resulta mucho más sencilla de mantener.
3. Crea un fondo de seguridad
Antes de pensar solo en la entrada de la vivienda, es recomendable contar con un pequeño colchón.
Entre 3 y 6 meses de gastos básicos cubiertos
Esto te permitirá afrontar imprevistos sin tocar el dinero destinado a tu futura casa.
4. Revisa tus gastos invisibles
Pequeños pagos recurrentes pueden convertirse en grandes sumas al año:
Suscripciones que no usas
Comidas a domicilio frecuentes
Compras impulsivas online
Reducir solo 150 € al mes supone 1.800 € al año, una cantidad que puede marcar la diferencia cuando hablamos de la entrada de una vivienda. No se trata de renunciar a todo, sino de gastar con conciencia.
5. Ponle nombre a tu objetivo
Ahorrar sin un propósito concreto es difícil de mantener.
“Entrada piso”
“Mi casa en 2026”
“Adiós alquiler”
6. Busca opciones para que tu dinero no pierda valor
Si tu horizonte de compra es de varios años, tener todo en cuenta corriente puede hacer que tu dinero pierda poder adquisitivo.
Cuentas remuneradas
Depósitos
Productos de inversión de bajo riesgo (siempre informándote bien)
El objetivo no es asumir grandes riesgos, sino lograr que tu ahorro mantenga su valor y avance contigo mientras te preparas para la compra.
7. Infórmate pronto sobre tu capacidad de compra
Cuánto podrías financiar
Qué tipo de vivienda encaja en tu presupuesto
Qué entrada necesitarías
Te ayudará a fijar un objetivo de ahorro concreto, realista y adaptado a tu situación personal, evitando frustraciones y decisiones poco ajustadas a la realidad.